El dia que encontré la forma de sacarme el olor a cebolla de las manos

Hoy era uno de esos días que parecía obtuso, con ánimos llanos sin demasiadas promesas de cambio. En especial, por ese olor a cebollas en mis manos, obtenido en la preparación de la cena anterior.

"Hacete unas pechuguitas a la cerveza". Posiblemente una de mis especialidades.En casa adoran ese plato, sobretodo mojar el pancito en la salsa. Todo bonito, rico, vistoso... pero el olor a cebollas que te queda, te dura tres dias. Nadie lo entiende. "Ay que exagerada". No exagero, me encanta cocinar... pero todavía no encuentro la receta para sacarme el olor a ceb...ollas.

Hoy era uno de esos días que trataba de no hablar moviendo las manos para que no se sintiera el aroma que impunemente se alojaba en los poros de mis manos, habiéndome lavado varias veces con distintos jabones. Pero al final de la tarde algo ocurrió y torció mi destino.

Oscar, el perro de la calle que se ha robado mi corazón, me vio volviendo de mis trámites y me sugirió que lo acaricie. Y no iba a cambiar su forma de pensar por nada del mundo, así que me agache y le hice unos cuantos mimos mientras conversábamos en nuestros idiomas. Acercó su hocico a mi mano libre y empezó a estornudar. Entonces alejé mi mano y él se desplazó para que le hiciera masajes en el lomo con ambas manos. Un salamero en cuatro patas.

Después de un rato retomé mi camino. Oscar había cambiado mi día espantoso de olor a cebollas. "Ay, que asco ,.. que tocaste?" me decían, antes de que me lavase las manos. Y yo sonriendo les respondi "El anticebolla deodorant. Fragancia Oscarcito callejero"

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