La cajera


Me acerqué a la caja revisando una y otra vez la cantidad de productos. No debían superar 15. Satisfecha de haber cumplido el requisito accedo al área de cobro del servicio rápido. 


Antes de mí, un joven de unos treinta años tiene una discusión de operaciones matemáticas con la empleada:
- disculpeme, pero son 18 latas. Tiene que dejar tres o pasar por otra caja.
- discúlpame, pero son 3 packs de 6.
- sé multiplicar, gracias, pero son 18 productos.
Ahí es cuando mi dedo índice se acercó a la pantalla acompañado de un: "tenés que tener la promo de los packs".
La cajera tardó unos cinco, extenuantes, minutos en comprender que el pack era un sólo producto y el joven hasta tuvo que confesar entre un resoplo de impaciencia, pero en tono amable "Dios, cuatro años de diseño industrial para tener esta discusión después de graduarme". A lo que se imaginarán la susceptibilidad de la cajera estaba muy sensible y casi al borde de poner su cuerpo y espíritu al borde del despido le contestó "me importa una mierda tus títulos, no soy menos que vos". Le cobró.
Me cobró la cuenta. Le iba a ofrecer una consulta psicológica pero el horno no estaba para chistes.
El siguiente cliente le dijo "tengo 15 packs de cervezas y soy abogado, ¿Todo bien?"

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