¿Dónde está la inspiración?

La respuesta más terrenal que tengo es "no sé". Nunca supe dónde duerme, yo la vi siempre dando vueltas al rededor mío. Pero sinceramente no sé dónde vive ni qué está haciendo en este momento. Tampoco se puede darle personalidad a un concepto, pero ¿qué ocurre cuando tiene tanta presencia que adquiere identidad?.

 Mí inspiración no es un momento, sino una parte de mí que cuando no le gustan las condiciones de mis espacios personales simplemente se va. Me esgrime amor propio, no tanto la melancolía que piensan todos. Si vamos a la realidad, también requiere tiempo de que yo no haga nada luego de haberle dejado una pregunta. Se toma su pausa para contestar con una idea.

Mí inspiración tiene sus propios días de gloria y sus zonas oscuras. Tiene ciclos y temporadas. Hay días que empuja por verme escribir y otros que me mira desde un rincón. "No es suficiente silencio" me dice. Se refiere a los pensamientos internos. "No sobre pienses" agrega.

Cuando no hay espacios entre un pensamiento y otro, la inspiración literalmente no puede entrar. Tengo que relajarme, y digamos que ahí toma confianza. Pero esta última vez le dije "vos tenés que venir a buscarme, no esperes que esté todo suave..." Y sé que todo va a ser áspero. Va a urgar en mis emociones y va a sacar del altillo cosas para hacerse lugar.

¿Por qué uno escribe por lo general cosas en un diario? Porque la inspiración no da ideas nuevas, sino que limpia y se hace espacio. La realidad solo junta cosas y las apila, pero no es bueno dejar todo ahí.

Entonces la inspiración es una cosita que habita en uno que necesita estar cómoda para ver el mundo y empieza a mezclar con lo que hay guardado. ¿Por qué se ausenta? Porque no está a gusto. No todas son iguales. Hay algunas que necesitan álgo de alegría y otras mucha melancolía. Cuando se les desequilibra el ecosistema desaparece porque está hecha para metabolizar, canalizar y transformar. 


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