La revolución de las ovejas: insomnio de verano

Las ovejas nocturnas son obreras noctámbulas. Su vestimenta es de lana natural. En el verano están esquiladas porque sino el sueño es pesado.  Cada una lleva un número como jugadoras de un equipo.

Las reglas son sencillas: hay que saltar la tranquera cuando el soñador lee el número. Luego entran por una puerta de atrás y tienen algún tiempo de descanso para tomar agua y comer un poquito hasta que el sujeto que sueña accidentalmente se despierte y tenga que volver a contar.

En el verano las ovejas empiezan a encontrar excusas sindicales: que el calor es mucho, que el cambio de turno las agobia, que trabajar más de una ronda es explotación, que el pasto onírico es de menor calidad y que las horas extras no rinden. La cuestión es que hacen huelga.

Y acá estoy, en medio de una marcha piquetera de ovejas en la glándula pineal, sin permitir que salga la producción de melatonina para dormir.

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