El viajante enamorado



Ahi andaba yo, todo entusiasmado
o lo que me quedaba de la experiencia,
por detras de una señorita a una X distancia,
hablandole de mi amor y de mis aventuras.
Relatando con cautela lo ocurrido
desde el punto lejos del mapa que he venido,
a declararle mi amor en este pueblo alejado.

Nadie puede imagiar el dolor
que con elegancia he pasado,
para envida del millenial y del desmotivado,
desde mi pueblo casi sin ninguna parada
con las nalgas en fuego, casi paspadas,
cabalgando en esta montura, mal confeccionada.

Del caballo no puedo reprochar nada
se ha portado mejor que la 4x4 remendada,
aunque ahora que lo pienso y con total sinceridad
talvez hubo algo de variedad en el transporte;
nomás me miró con sus ojitos dulzones
y yo entré a desvariar, enseguida con seguridad
me bajé para , a la par, acompañarlo
y resulta que el equino con total convicción
me sugiere con vehemente acción,
que lo lleve a caballito.

En eso pasaban unos peones
que en vez de escopeta y perro
venian esgrimiendo un palo con un iphone,
y viendome acalorado en la situación
que no la describo por precaución.
No hay peor para un relato
que la censura de un novato
que no ha tenido experiencia
con esto de salvar la decencia,
que a uno le queda por poco acomplejado.

La cuestión que ahi estabamos,
con el potro forcejeando
para que por la buenas
y sin recurrir a la violencia,
el animal desestime la idea
de aparearse conmigo en primavera.


Todo hombre a su dama le trae un regalo,
no es por egoista, pero preferí guardarlo.
Es lo único que me ha quedado
después del terrible desatino,
por no tomar el largo camino
tomé como buen argentino el desvío.

Que terrible la inseguridad,
si es sólo una sensación,
fue como en tercera o cuarta dimensión.
Ahi nomás y sin ningun tipo de aviso
me fui a encontrar de frente con unos bandidos
que ni lentos ni perezosos
me obsequiaron un tremendo bofetón,
una piña en la barriga y una patada en las nalgas,
las que estaban tristemente paspadas.

Pero corajudo desde la cuna, al divino botón,
fui yo a enarbolar mi discrepancia
y a pedir explicaciones a quienes con metodología,
graduados en la universidad de la calle
hicieron que me desmaye
no sin antes luchar cuerpo a cuerpo
por todo lo de valor que llevaba puesto.
Quien iba a asegurar que en esa inmensidad,
de nuestra hermosa pampa argentina
yo con estupida valentía iba a perder la virginidad.


Al llegar al pueblo a mi dama he buscado,
pensando de algun modo declararle mi amor
y de paso, con mi escasa energía,
recuperar un poco de mi despojado honor.
Por un tiempo y sin descanso he andado
preguntando a cada pueblerino que me he cruzado,
hasta que por fin tan bella la encontré de espaldas,
y sin dudar le recité poesías y poemas
esperando, anhelando, con ansias una respuesta.


Mas fue imposible concretar mi deseo
la esbelta figura de melena dorada
giró sobre sus pies y para mi sorpresa
era un señor con mucha delicadesa.
Con ganas avanzó y sin disimulo
apuró el trámite el muy confianzudo.
Ahi nomas y sin ningun reparo
me dió un abrazo apretado
y se alejó mansamente
riendo jocosamente,
no sin antes desperdirse
de lejos como hacen los machos
con un guiño y una mordida de su labio.
Para truco estaba exagerado
pero con mi suerte en el desierto,
preferí seguirlo a una partida alegre
que quedarme sollozando
agarrando mis pompas con las dos manos

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cómo afrontar un aumento irracional de una factura de prepaga

Un poco de mi vida...

Estás en mí mente aunque cambie de libro