Puteada encendida, con diplomacia.
Ahí estaba Calelestis en su afán de encender un fósforo para combinarlo con la apertura de la perilla del gas. Demasiadas veces ´convierten a un novato en un completo experto en raspado de la caja y administrar los recursos junto con las maniobras de apoyar la caja y dejar salir el gas suficiente para encender el horno.
Este no era el día de Caelestis.
Veinte. Veinte los fósforos que se apagaron en una trayectoria de diez centímetros. Veinte acusaciones a la madera, a la humedad, a la ventisca que entraba por la puerta. Veinte suplicas que ascendían en cantidad de palabras y descendían en calidad académica. Veinte.
Un extenso monólogo de diplomáticas blasfemias que ni Dios sabe que existen.
´´´´´´´´´´´´´´´´
Este no era el día de Caelestis.
Veinte. Veinte los fósforos que se apagaron en una trayectoria de diez centímetros. Veinte acusaciones a la madera, a la humedad, a la ventisca que entraba por la puerta. Veinte suplicas que ascendían en cantidad de palabras y descendían en calidad académica. Veinte.
Un extenso monólogo de diplomáticas blasfemias que ni Dios sabe que existen.
´´´´´´´´´´´´´´´´
Comentarios
Publicar un comentario
Leo tus comentarios...