Gotas de furia
Ya es tarde. Va acabando el día- La noche es negra en su espesura. Hay nubes y olor a humedad. Quizás no llueva por una semana entera o quizás lo haga esta misma noche. Pero ya no me importa. Antes esperaba anticiparme a cada tormenta. Tres dolores me separaban de cada chubasco: el dedo gordo del pie derecho, el dedo gordo del pie izquierdo y una cicatriz en la misma pierna. Cuanto mas cerca el fenómeno meteorológico, más intenso el dolor. El criterio no era cuanta agua cae sino a cuanto del evento. Aunque hay veces que si, el mundo se cae abajo cuando ya no puedo caminar. Pero ya no me detengo a analizar mis predictores.
¿Para qué tener este don tan inservible? ¿De qué enorgullecerme cada vez que le acierto a una tormenta, si nadie me paga por anticiparme?
En cambio, las tormentas que no puedo anticipar son las que inundan mis mejillas. Las que después de largas charlas hacen que duelan todos los huesos por la furia que ocasiona la despreocupación, la inmoralidad y la corrupción ajena. ¿De qué vale hacer las cosas bien? Me pregunto mirando el techo una y otra vez. ¿Lo estaré haciendo bien?. ¿Qué es bien en este mundo donde hacerlo todo bien esta mal? ¿Qué es bien si tan solo quiero tranquilidad mental y siempre lo que me llegan son terremotos de problemas que yo no quiero? Que no son mios, que no los sé resolver, ¡que no los quiero, dije!
Y cada vez son mas necesarias esas pausas en donde parece hacia afuera que no pasa nada. Pero adentro hay un huracán furioso de preguntas ante la injusticia. Y nadie ve que me ahogo. "Te ves radiante, con energía, iluminada, mejor que nunca". No, me estoy ahogando. Me falta el aire. Me sobran los pensamientos. Me faltan horas para pintar y para dormir. Me sobran laberintos que no puedo deshacer. Necesito noches de calma, días de sol. Necesito abrazar la esperanza y que no me atrape el miedo. Ese miedo del que vengo escapando corriendo durante años. Pero solo corriendo. Me miro las manos y no hice todo lo que podría haber hecho para que ese miedo ni siquiera me amenazara. Pero en cuanto para a descansar y respirar un poco, el miedo sabe que me atrapa. Problemas ajenos que n puedo resolver, mis problemas que quieren desaparecer.
A veces creo que ya perdí todas mis fuerzas y por dentro las ideas de colores y de proyectos se enredan de nuevo en bonitas luces e ideas. Y entonces siento que puedo renacer, que puedo salir a flote, que merezco otra oportunidad, que no me doy por vencida.
Entender la vida recién casi a los 40 es un precio caro. Corrí por casi toda mi vida huyendo de lo que no quería ser atrapada pero nunca hice buenas murallas. Jamás me enseñaron a poner una piedra sobre otra. Hacer una escalera era escalar, y no construir un peldaño sobre otro. Cada tanto me hago pequeña para que otro me cuide, pero cada vez mis exigencias son mayores. No quiero perder lo que tengo, pero nadie me enseñó a tener algo mejor. Solo así no se puede perder lo que uno tiene, uno mejora en el camino. Me enseñaron a escapar de los lugares que no me sentía bien. Y nunca me sentí bien en ningún lado. Me ensañaron a no estar al lado de nadie que no me haga sentir bien y la vida me dio esos puñetazos en carne y en símbolos, para que también desconfié de todos y no sepa donde estar bien. Es mas normal para mi confundir lo malo con lo bueno, lo bueno nunca llega a ser lo mejor y si no es lo mejor, aparece el miedo con su rostro maléfico riéndose y diciéndome "corre, que yo siempre te alcanzaré".
Pero la furia...la furia cuando se encuentra de la mano con el miedo hacen escándalos de tormentas de tristeza. No sé que tipo de herida podría predecir estas cosas pero siempre aparece cuando estoy tratando de ponerme de pie. Estoy concentrada y no quiero que nadie me saque del camino ... y aparece ese acto ajeno de codicia e impunidad, de inmoralidad y corrupción y entonces el pensamiento se me vuelve de piedra. Pesado y escalofriante.
Pesa tanto el dolor que se vuelven gotas de furia en mis mejillas. Pensamientos tajantes "el mundo esta hecho para las zorras, los inmorales y los corruptos. Los manipuladores que te necesitaron toda la vida y luego intentaron pisotearte con el reflejo de su alma sucia." Todo lo tienen sin merecerlo. No conocen lo que es sacrificio o luchar por lo que quieren. Ganaron confianza con el favor de lo ajeno. Eran mosqueteros cuando no había centavos en sus bolsillos pero luego estuvieron en la boca de todos con los peores calificativos. Pero no les importa, todo les llueve ...
Para las gotas de furia no tengo predictores... sólo sé que duele no saber cómo explicar lo poco que funciona a favor de uno el cerebro cuando uno mas lo necesita por culpa del estrés. Y que el estrés no aparece solo cuando hay mucho, también es cuando demasiada sobrecarga de trabajo de pensamientos. Uno quiere ser mejor cada vez, y ofrecerse mejor a todos los planos... y cuando uno levanta la cabeza para respirar siempre hay exigencias, peleas y ni un abrazo de contención...ni uno... todas perdidas de tiempo. Creen que te sacan del estancamiento pero es peor. Es mejor tener todas las energías en algo y sacarle provecho. Sentirse libre para elegir y poder hacerlo desde la libertad de saberse fracasar y volver a resurgir. Solo lo entiendo quien ama lo que hace a pesar de los pequeños y medianos pozos de lo indeseado.
Esas sucias almas de inmoralidad, de descaro, jamás conocerán lo que es sentir la libertad en la plenitud de haber alcanzado algo por merito propio y con el corazón sano... conocerán el mundo, pero jamás sabrán el sabor agridulce de la furia que te hunde pero te hace fuerte al mismo tiempo...que te expone vulnerable pero saca las alas por sobre las nubes de tormenta.
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¿Para qué tener este don tan inservible? ¿De qué enorgullecerme cada vez que le acierto a una tormenta, si nadie me paga por anticiparme?
En cambio, las tormentas que no puedo anticipar son las que inundan mis mejillas. Las que después de largas charlas hacen que duelan todos los huesos por la furia que ocasiona la despreocupación, la inmoralidad y la corrupción ajena. ¿De qué vale hacer las cosas bien? Me pregunto mirando el techo una y otra vez. ¿Lo estaré haciendo bien?. ¿Qué es bien en este mundo donde hacerlo todo bien esta mal? ¿Qué es bien si tan solo quiero tranquilidad mental y siempre lo que me llegan son terremotos de problemas que yo no quiero? Que no son mios, que no los sé resolver, ¡que no los quiero, dije!
Y cada vez son mas necesarias esas pausas en donde parece hacia afuera que no pasa nada. Pero adentro hay un huracán furioso de preguntas ante la injusticia. Y nadie ve que me ahogo. "Te ves radiante, con energía, iluminada, mejor que nunca". No, me estoy ahogando. Me falta el aire. Me sobran los pensamientos. Me faltan horas para pintar y para dormir. Me sobran laberintos que no puedo deshacer. Necesito noches de calma, días de sol. Necesito abrazar la esperanza y que no me atrape el miedo. Ese miedo del que vengo escapando corriendo durante años. Pero solo corriendo. Me miro las manos y no hice todo lo que podría haber hecho para que ese miedo ni siquiera me amenazara. Pero en cuanto para a descansar y respirar un poco, el miedo sabe que me atrapa. Problemas ajenos que n puedo resolver, mis problemas que quieren desaparecer.
A veces creo que ya perdí todas mis fuerzas y por dentro las ideas de colores y de proyectos se enredan de nuevo en bonitas luces e ideas. Y entonces siento que puedo renacer, que puedo salir a flote, que merezco otra oportunidad, que no me doy por vencida.
Entender la vida recién casi a los 40 es un precio caro. Corrí por casi toda mi vida huyendo de lo que no quería ser atrapada pero nunca hice buenas murallas. Jamás me enseñaron a poner una piedra sobre otra. Hacer una escalera era escalar, y no construir un peldaño sobre otro. Cada tanto me hago pequeña para que otro me cuide, pero cada vez mis exigencias son mayores. No quiero perder lo que tengo, pero nadie me enseñó a tener algo mejor. Solo así no se puede perder lo que uno tiene, uno mejora en el camino. Me enseñaron a escapar de los lugares que no me sentía bien. Y nunca me sentí bien en ningún lado. Me ensañaron a no estar al lado de nadie que no me haga sentir bien y la vida me dio esos puñetazos en carne y en símbolos, para que también desconfié de todos y no sepa donde estar bien. Es mas normal para mi confundir lo malo con lo bueno, lo bueno nunca llega a ser lo mejor y si no es lo mejor, aparece el miedo con su rostro maléfico riéndose y diciéndome "corre, que yo siempre te alcanzaré".
Pero la furia...la furia cuando se encuentra de la mano con el miedo hacen escándalos de tormentas de tristeza. No sé que tipo de herida podría predecir estas cosas pero siempre aparece cuando estoy tratando de ponerme de pie. Estoy concentrada y no quiero que nadie me saque del camino ... y aparece ese acto ajeno de codicia e impunidad, de inmoralidad y corrupción y entonces el pensamiento se me vuelve de piedra. Pesado y escalofriante.
Pesa tanto el dolor que se vuelven gotas de furia en mis mejillas. Pensamientos tajantes "el mundo esta hecho para las zorras, los inmorales y los corruptos. Los manipuladores que te necesitaron toda la vida y luego intentaron pisotearte con el reflejo de su alma sucia." Todo lo tienen sin merecerlo. No conocen lo que es sacrificio o luchar por lo que quieren. Ganaron confianza con el favor de lo ajeno. Eran mosqueteros cuando no había centavos en sus bolsillos pero luego estuvieron en la boca de todos con los peores calificativos. Pero no les importa, todo les llueve ...
Para las gotas de furia no tengo predictores... sólo sé que duele no saber cómo explicar lo poco que funciona a favor de uno el cerebro cuando uno mas lo necesita por culpa del estrés. Y que el estrés no aparece solo cuando hay mucho, también es cuando demasiada sobrecarga de trabajo de pensamientos. Uno quiere ser mejor cada vez, y ofrecerse mejor a todos los planos... y cuando uno levanta la cabeza para respirar siempre hay exigencias, peleas y ni un abrazo de contención...ni uno... todas perdidas de tiempo. Creen que te sacan del estancamiento pero es peor. Es mejor tener todas las energías en algo y sacarle provecho. Sentirse libre para elegir y poder hacerlo desde la libertad de saberse fracasar y volver a resurgir. Solo lo entiendo quien ama lo que hace a pesar de los pequeños y medianos pozos de lo indeseado.
Esas sucias almas de inmoralidad, de descaro, jamás conocerán lo que es sentir la libertad en la plenitud de haber alcanzado algo por merito propio y con el corazón sano... conocerán el mundo, pero jamás sabrán el sabor agridulce de la furia que te hunde pero te hace fuerte al mismo tiempo...que te expone vulnerable pero saca las alas por sobre las nubes de tormenta.
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