Pequeño gran humano, el universo y una levité.

El universo te da mensajes. Te llena de ellos. Te descomprime pensamientos. Te habla por bocas ajenas. Te escribe por lineas de otros. Te hace escribir somnoliento en un teclado, guardar el archivo y esconderlo con un titulo impensado. Asi guarda los recuerdos. Y te sigue hablando por otras personas. TE pone delante el mensaje, te lo repite tantas veces. Que llega un día en que abris los ojos, y estando en medio de ese escándalo cósmico de lo universal y lo efímero, te das cuenta de algunas cosas:
1. Sos pequeño en el universo, como un grano en un puñado de arena.
2. Sos inmenso en tu mente, capaz de albergar un puñado de arena en tu mano.
Entonces ocurre lo inesperado. Te convertis en equilibrio. Y aprecias cada mensaje...
Aun asi, me encuentro... a veces... en medio de esa complicidad cósmica, donde miro el cielo en una noche estrellada y en medio de carcajadas le digo al universo: "a veces no entiendo tus indirectas, pero me caen simpáticas tus estrellas y tus esfuerzos alocados de hablarme por todos lados"
Y destapo una levité de ananá, en medio de la noche de verano, "salud universo, por tu increible resumen de vos, encarnado en mi"


-Celeste Gonzalez

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