El grito mudo en el jardin
Hoy maté un caracol. La sensación de terror sintetizada en un momento, con escalofrío incluido que te corre por toda la espalda. Las pesadillas de Freddy Kruger eran Heidi al lado del horrendo acontecimiento. No sé si me explico bien.
Era de noche. Las nubes ocultaban la luna en lo alto del cielo, auspiciando una noche de esas tétricas llenas de tormenta o de frío. Los ruidos parecen acentuarse con mas intensidad, despues de voltear una y otra vez para ver de donde vienen. Entonces recordas todas esas leyendas que te dicen que no te des la vuelta. La intranquilidad aflora. El fernet se transforma en un brebaje verde misterioso en donde tintinea un hielo que ni siquiera moviste. Los arboles mueven sus ramas desesperadas por asirse entre ellas para no colapsar en un suelo de gravedad atrapante. Brillos extraños de luz de luna ausente. ¿De dónde vienen si no hay una luz blanca encendida? La oscuridad atrapa en dudas extenuantes.
Algo flamea al norte de tu mirada. La mente juega extraños rompecabezas de posibles murciélagos o almas inquietas en una noche aterradora. Flamea y te guiña con un destello plateado y la mirada esquiva se esconde en el vaso de fernet espumante. Sigue agitándose en el viento que no deja de expulsarlo pero a la vez algo lo retiene. Tal vez se quedó enganchado. ¿De qué?. De pronto el miedo se disipa.
Un foco es encendido y el flameante espectro adquiere la forma de un culote negro con aplique plateado. El terror dió paso a la vergüenza. Los pasos propios se volvieron ansiosos. Las manos que alcanzaban los broches. El viento que azotaba incansable. El tender girando con fuerza. Los pasos volviéndose anclas semieficaces. Las manos queriendo apurar el tramite. El viento que seguía hostigando. La luz amenazando apagarse. Los pasos que se hacían laterales...
El crujido bajo el zapato y el grito mudo en el jardin, anunciando una muerte.

Comentarios
Publicar un comentario
Leo tus comentarios...