Siete maneras de entender la mente y el mundo.
Efectos
colaterales y el origen de la depilación.
Millones
de años antes de nuestra era, los grandes lagartos carnívoros se comían a los
más chicos, otros comían plantas y otros tantos se alimentaban de lo que
quedaba. Y todo se volvió de un hábito tan monótono que un día para hacer algo
distinto, salieron todos corriendo porque cayó tremendo meteorito en medio del
planeta. Un efecto colateral: la mayoría no se salvó. Pero esto reinició una
nueva etapa, la de los primeros mamíferos que evolucionaron apareciendo como
bestias peludas de todos los tamaños. Una historia lejana, pasada, antigüa,
pero con una carga de velludos genes contra los que siguen peleando las mujeres
cada veinte días.
Los
precedentes de la infidelidad.
En
algún punto de la historia también, estiman, que existió un paraíso. Tierras
extensas de abundantes riquezas donde vivía un hombre y una mujer que no tenían
que hacer absolutamente nada. Lo tenían todo al alcance de la mano, incluyendo
los pecados. Digamos que gracias a la costumbre de estar con la satisfacción
insatisfecha, uno de los dos (todavía le siguen echando culpas a Eva) decide
quebrar una regla y toca eso que no podía tocar. Que ya lo venía mirando hace
rato, hasta que un día no aguantó más y se quitó las ganas. Junto con la expulsión
del paraíso también se delinearon, con aquel suceso, las bases del concepto de
infidelidad.
Los cambios de paradigmas.
En
otro momento estaban todos tranquilos pensando que la Tierra era plana como una
tabla y que todo, más allá del horizonte, se caía del planeta. Ni hablar cuando
antes, algún estudioso aseguraba que la Tierra estaba sostenida por cuatro
elefantes. Claro, digamos que los elefantes no tenían ni piso real ni piso
teórico. Pero a todo esto apareció mucho mas tarde un tal Galileo a decir que
la Tierra era redonda. ¿Redonda? Increíble. Que vengan a decir ahora que es el
punto de una “i” y va a resultar mas fácil de creer, que envolver un triciclo
para regalo.
Los
usos del nombre de Dios y el cielo.
En
los tiempos de la Inquisición, muchas cosas eran prohibidas excepto llevar
alma. Por esas épocas se ponía orden incorporando el miedo a lo desconocido. La
táctica y la estrategia consistían en formar dos equipos: los buenos campesinos
que pagaban sus impuestos se iban al cielo y los rebeldes con ideas se quemaban
en la hoguera y no eran recibidos por Dios. Así, el mundo se convirtió en un
enredo de senderos de ovejas abatidas por el pánico de no saber qué les
esperaba luego de la muerte. Es que nadie había vuelto para contar cómo era. De
haber esperado unos cientos de años habrían escuchado a Victor Sueiro, quien se
fue a apagar la luz hace tiempo después de tantos amagues.
Tropezarse
con la misma piedra .
Y
uno de los mas osados fue Colón que decía que partiendo en direcciones opuestas
uno termina en la misma dirección. Pero eso pasa solamente en Parque Chas.
Colón partió hacia el oeste para llegar a tierras indias porque estaba
convencido de que el planeta era redondo u ovalado como un huevo, y hacia esa
dirección se fue con toda su motivación, tres embarcaciones y docenas de
prisioneros contratados como marineros. ¿Quién lo paró para decirle que estaba
equivocado? Ni la propia realidad. Porque cuando creyó llegar a su destino se
encontró con gente “salvaje” y “de grandes riquezas”. La imagen que él tenía
adelante era sólo lo que él quería ver, y ahí estaba. Y fue y vino convencido
varias veces.
El
manejo de lenguas extranjeras.
El
futuro según las grandes sagas estadounidenses mas clásicas están llenas de
sables de luz, navecitas espaciales y de humanos conviviendo con seres de otros
planetas, y todos inexplicablemente hablan en ingles. Excepto Chuwacca que
solamente lo entiende pero habla con sonidos toscos. (Me siento totalmente
identificada)
Algunos
le temen a la verdad porque no saben cómo creerle.
Los
compañeros de Bugs Bunny que jugaron el super juego de basquetbol motivados por
la confianza en la supuesta energía de un botellón de agua, pensaron que el
conejo les mentía cuando les decía que eran sus propios talentos los que los
habían puesto en ventaja.
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