El discurso de la lágrima.

La vi llorar. Estaba envuelta en sus ropas negras y escondía su tristeza detrás de unas gafas negras. Lo único blanco era el pañuelo que acercaba a su nariz cada minuto. Se hacía pequeña en aquel asiento, abrazándose a sí misma y dejando translucir un conjunto de sonidos agudos que componía en una cadena de "ies" y silencios.

La escuché llorar. Me acerqué a sentarme a su lado y la abracé. Una completa extraño. Se dejó abrazar y apagó por un momento su dolor. Al principio no me atreví a decirle nada. ¿Quién era yo para meterme en su vida? Pero un coraje me tomó desde el alma y le dije "respira, respira que la tristeza se va".

Respiró un par de veces. Me pidió agua y cuando volvi comprendí lo que le pasaba, y por primera vez entendí el lenguaje.

Esa cadena de "iiii iiiiiii iii iiiiiiiiiiiiiiiii ii ii ii iii" son palabras, son preguntas, es el silencio de otro que no esta, es la respuesta que no viene, es la lucecita que no se ve... es hundirse cada vez más en el desconsuelo. Comprendí que era dolor mental, angustia por no decir lo que sentía, temores de las respuestas ajenas, y un "por qué a miiiiiiiiiii? por qué? por qué?"

Luego un silencio inesperado. Ya que había empezado a decodificar el discurso interpreté que no era bueno... estaba acumulando, estaba mirándose adentro, estaba recorriéndose cada palmo de sus sensaciones. Entonces la encontró y lloró "aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa"; encontró la herida en el alma.



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