Tablas

 Todo comenzó con el recuerdo de una caja con fichas de ajedrez. Después vinieron sus palabras dulces invitándome a jugar. Tenía el temor de no poder anticipar las jugadas o simplemente el miedo de volver a perder. Sin embargo mi cabeza fue proyectando un montón de movimientos y eso me inspiraba a poder dar el salto en la realidad. Justo cuando iba a mover la pieza, me ofreció tablas. No me di cuenta que habían pasado dos meses preparando esa jugada bajo su mirada y nuestras conversaciones profundas. 

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