Carta de amor de la naturaleza al ser humano
Hace tiempo que intento comunicarme con vos, pero tus sentidos se duermen entre selfies, memes, posteos de colores y lamentos digitales.
Al principio éramos tan unidos. Hablábamos distintos idiomas, pero encontramos un código para entendernos.
Yo era tu prioridad. Me hacías sentir la más importante y yo te brindaba todo mí tiempo. Vos eras mi vida.
Te di un hogar y fue un desafío. Nuestro amor siempre fue intenso y mis enojos quizás devastadores. Sin embargo, con paciencia nos reconciliábamos. Siempre supiste que después de la tormenta venía la calma.
Con el tiempo la relación se volvió desigual. Pensaste que mí carácter lo arruinaba todo y decidiste tomarte conseciones que nunca habíamos acordado. Descubriste secretos y usaste trampas. Eras ambicioso y hacías experimentos que me hacían daño. A los demás mostrabas una cara y a mí la indiferencia.
Aguante mis heridas para no oscurecer tu grandeza. Pero cada vez me cuesta más lidiar con tu violencia.
Mis aguas ya no son tan transparentes, tengo tu basura. Mis bosques y selvas, los estás quemando. Mis animales exóticos están casi extintos. Mí suelo contaminado. La radiación crece. Las pruebas atómicas me aturden. Manchaste mí aire. Olvidaste mí espíritu.
Ah pero...
Si llueve , se inunda.
Si hace calor, se secan las cosechas.
Si nieva, no hay servicios.
Si hay terremotos, no podes predecir los.
Si hay tsunamis, ciclones y estallidos de volcanes, ¿Estoy enojada?
Hasta aquí llegué mí estimado humano. No puedo más. Estoy cansada y decepcionada.
Te pavoneas con las selfies en las sierras, el mar o las montañas.... pero al mismo tiempo ¡Me estás matando!
No te necesito para sanar tus maltratos, pero si yo no estoy... ¿quién te salva a vos, humano?
María Celeste González
Noviembre 2019
Comentarios
Publicar un comentario
Leo tus comentarios...