El destino siniestro del rollo de cartón
Estaba caminando rumbo a un destino que no voy a precisar, cuando mi paso se ve enlentecido por una pareja delante mío que llevaban un rollo de cartón. Tomados de la mano ocupaban ellos y el rollo todo el ancho de la vereda, por lo tanto al estar a un metro detrás de sus talones sólo atiné a hacer algunos sonidos diplomáticos como "permiso" .
Ella miró hacia atrás. Él ni se inmutó. Ninguno de los dos amagó con desplazarse. Comenzaba a ponerse dificil la situación.
Al llegar a la esquina cruzo de vereda. Y luego otra vez. Queria caminar por la acera opuesta para no tener los adelante de mis pasos. Sin embargo, al levantar la vista de la vereda tortuosa, estaban nuevamente caminando delante mío.
Regulé el paso para no tener que pasar por la misma situación. Al llegar a la esquina doblé a la derecha, como ellos y crucé para caminar en la vereda opuesta. Esquivé a un hombre que casi me lleva por delante con una caja y dos chicas que iban mirando el celular mientras avanzaban en forma indeterminada.
Al fin liberada de tanto obstáculo, sigo mi trayectoria por la vereda. Miro hacia adelante ¿y que veo? La pareja con el rollo de cartón.
Un extraño tic comienza en el párpado de mi ojo derecho. Algo estaba ocurriendo siniestramente en el universo. En todos los casos había dos veredas y ellos que estaban adelante decidían cruzar despues de mi hacia la misma dirección pero siempre los tenía adelante. Mi cerebro estaba jugando en un tablero demencial.
Ascelero el paso y los alcanzo, superándolos en pocos metros caminando por encima del pasto y esquivando unos arboles. En la esquina me suena el celular. Atiendo, freno, no era nadie...la pareja cruza antes que yo y otra vez estan adelante.
Una sensación irracional y de puro disgusto se apodera de mi. Una camioneta 4x4 casi también se apodera de mi, pero la vi y retrocedí. Pasó puteandome en arameo, creo.
Caminé detras de la pareja administrando una distancia de diez metros y fijando la vista en un rollo de cartón pendulante.
Pendulaba demasiado o yo lo estaba empujando con la mente. Optemos por la primera opción, que yo sepa no tengo superpoderes.
Otra esquina y ellos cruzan antes, y yo a tres metros. Y el cartón se desliza de la atadura. Despacio pero seguro. Y debajo un charco.
No pude evitarlo. Me apuré y atajé por el extremo el rollo de cartón. Pero no alcanzó. Dio una pirueta y se volteó. El desconocido hombre y yo aleteabamos para que se cayera en un lugar seguro. Y ella lo atajó y lo abrazó...
...al hombre. El rollo se cayó en el charco.
Ella miró hacia atrás. Él ni se inmutó. Ninguno de los dos amagó con desplazarse. Comenzaba a ponerse dificil la situación.
Al llegar a la esquina cruzo de vereda. Y luego otra vez. Queria caminar por la acera opuesta para no tener los adelante de mis pasos. Sin embargo, al levantar la vista de la vereda tortuosa, estaban nuevamente caminando delante mío.
Regulé el paso para no tener que pasar por la misma situación. Al llegar a la esquina doblé a la derecha, como ellos y crucé para caminar en la vereda opuesta. Esquivé a un hombre que casi me lleva por delante con una caja y dos chicas que iban mirando el celular mientras avanzaban en forma indeterminada.
Al fin liberada de tanto obstáculo, sigo mi trayectoria por la vereda. Miro hacia adelante ¿y que veo? La pareja con el rollo de cartón.
Un extraño tic comienza en el párpado de mi ojo derecho. Algo estaba ocurriendo siniestramente en el universo. En todos los casos había dos veredas y ellos que estaban adelante decidían cruzar despues de mi hacia la misma dirección pero siempre los tenía adelante. Mi cerebro estaba jugando en un tablero demencial.
Ascelero el paso y los alcanzo, superándolos en pocos metros caminando por encima del pasto y esquivando unos arboles. En la esquina me suena el celular. Atiendo, freno, no era nadie...la pareja cruza antes que yo y otra vez estan adelante.
Una sensación irracional y de puro disgusto se apodera de mi. Una camioneta 4x4 casi también se apodera de mi, pero la vi y retrocedí. Pasó puteandome en arameo, creo.
Caminé detras de la pareja administrando una distancia de diez metros y fijando la vista en un rollo de cartón pendulante.
Pendulaba demasiado o yo lo estaba empujando con la mente. Optemos por la primera opción, que yo sepa no tengo superpoderes.
Otra esquina y ellos cruzan antes, y yo a tres metros. Y el cartón se desliza de la atadura. Despacio pero seguro. Y debajo un charco.
No pude evitarlo. Me apuré y atajé por el extremo el rollo de cartón. Pero no alcanzó. Dio una pirueta y se volteó. El desconocido hombre y yo aleteabamos para que se cayera en un lugar seguro. Y ella lo atajó y lo abrazó...
...al hombre. El rollo se cayó en el charco.
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