Perros y castillos de arena.

El perro.
Convengamos que la gente generalmente no respeta los carteles que dicen "prohibido ingresar con animales a la playa". Pero supongamos que estamos hablando de perros del ecosistema natural: los perros de la playa.

El perro de la playa te halaga con su compañía si puede dormirse una siesta al lado tuyo mientras le rascas atras de las orejitas o si tenes algo comestible abundante. De alguna manera el perro sabe que te va a sobrar o que ya venis comiendo mucho de eso, y sentis entre dientes la culpa de "es el ultimo churro".

La arena y el perro.
La arena se le pega al perro en un efecto milanesa interesante. Asi se disfrazan de roñosos, pero es solo para filtrar hipocresias y encontrar gente que realmente les quiera dar cariño sin importar si estan limpios o sucios.

Castillos de arena.
Es la forma en que un niño empieza a construir su mundo. El que esta afuera solo ve un monton de arena junta con ventanitas y un canal al rededor. Pero lo importante es lo que el niño, joven, o adulto piensa mientras lo construye. Justamente construye ideas mientras va armando una estructura que luego se ira con la crecida del mar. Y que mejor que el mar se lleve nuestros deseos y pensamientos, es como si arrojasemos una botella con una nota, pero con la diferencia de que el mar se lleva la carcaza de mis pensamientos a otra orilla para que le sirva a otro a construir sus ideas.

Perros y castillos de arena.
Son los Godzillas del imperio de arena. Niño o adulto, no te enojes con el perro si juega y derrumba tu castillo. La arena puede volver a juntarse, la sonrisa prevalece, el perro te hara compañia y el mar acariciara tus sueños.


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